La reducción de la jornada laboral en México ya forma parte de la legislación y su implementación será gradual. Para las empresas, el cambio implica revisar la organización del trabajo, los horarios, los turnos, los controles de asistencia y los documentos que regulan las relaciones laborales.
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El decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación establece que la jornada laboral máxima se reducirá progresivamente hasta llegar a 40 horas semanales en 2030. La transición comenzará con 46 horas semanales a partir de 2027.
El calendario establecido es el siguiente:
- 2026: 48 horas semanales.
- 2027: 46 horas.
- 2028: 44 horas.
- 2029: 42 horas.
- 2030: 40 horas.
El periodo comprendido entre el 1 de mayo y el 31 de diciembre de 2026 fue establecido para que empleadores y trabajadores puedan realizar los ajustes necesarios en sus procesos de trabajo.
Por ello, las empresas pueden aprovechar este periodo para analizar cómo afectará la reducción de jornada a su operación y realizar los cambios necesarios antes de que comiencen las nuevas etapas de implementación.
¿Qué deben revisar las empresas ante la reducción de jornada?
La reducción de horas no consiste únicamente en modificar los horarios de entrada y salida. Para muchas organizaciones será necesario revisar integralmente la manera en que distribuyen el trabajo.
- Revisar la organización del trabajo
Las empresas pueden comenzar por analizar cómo se distribuyen actualmente las horas de trabajo e identificar actividades que puedan reorganizarse para aprovechar mejor el tiempo disponible.
Esto implica revisar procesos, cargas de trabajo, tiempos de espera y actividades que no necesariamente requieren la misma cantidad de tiempo o personal durante toda la jornada.
El objetivo debe ser mantener la operación dentro de los nuevos límites legales sin trasladar de manera sistemática el trabajo al tiempo extraordinario.
- Analizar las cargas de trabajo
La reducción de la jornada también hace recomendable identificar cómo se distribuyen las tareas entre los trabajadores.
Una revisión de las cargas de trabajo puede ayudar a detectar áreas con exceso de actividades, tiempos improductivos o procesos que requieren reorganización.
Este análisis puede ser especialmente importante en empresas que trabajan mediante turnos, ya que la reducción progresiva puede requerir modificar horarios y combinaciones de personal.
- Establecer indicadores de productividad
Una jornada más corta puede llevar a las organizaciones a revisar la manera en que evalúan el desempeño.
Más que medir únicamente el tiempo de permanencia en el centro de trabajo, las empresas pueden establecer indicadores relacionados con objetivos, resultados y productividad.
La definición de objetivos claros también permite identificar qué actividades generan valor y cuáles pueden simplificarse, automatizarse o reorganizarse.
- Revisar contratos y documentos laborales
Uno de los aspectos que requiere especial atención es la documentación que regula la relación laboral.
Las empresas deberán revisar aquellos documentos en los que se establezcan horarios, jornadas y condiciones relacionadas con el tiempo de trabajo, incluyendo, cuando corresponda, contratos individuales, contratos colectivos y reglamentos interiores de trabajo.
La reforma a la Ley Federal del Trabajo establece además nuevas obligaciones relacionadas con el registro electrónico de la jornada laboral, incluyendo el registro de los horarios de inicio y finalización del trabajo. Las disposiciones generales de esta obligación entrarán en vigor el 1 de enero de 2027.
- Planificar los turnos y las plantillas
Las empresas que operan con diferentes turnos tendrán que analizar cómo distribuir las horas disponibles sin afectar la continuidad de sus actividades.
Dependiendo de las características del centro de trabajo, esto podría requerir modificar horarios, redistribuir personal o evaluar la necesidad de incorporar trabajadores adicionales.
La planificación anticipada puede ayudar a evitar que la reducción de la jornada se traduzca en una utilización excesiva y recurrente del tiempo extraordinario.
- Evaluar herramientas tecnológicas
La reducción progresiva de la jornada también puede representar una oportunidad para revisar procesos que todavía dependen de tareas manuales o repetitivas.
En determinados casos, la automatización puede contribuir a mejorar la eficiencia y facilitar la adaptación de la organización a jornadas más cortas.
Asimismo, las empresas deberán considerar las herramientas necesarias para cumplir con las nuevas obligaciones de registro y control de la jornada laboral.
- Capacitar al personal
Los cambios en horarios, turnos y procesos requieren que los trabajadores conozcan las nuevas dinámicas de operación.
La capacitación puede ayudar a facilitar la adaptación y a que los equipos comprendan los nuevos procedimientos, responsabilidades y objetivos relacionados con la organización del trabajo.
La reducción de jornada no permite disminuir salarios
Uno de los puntos que las empresas deben tener especialmente presente es que la reducción de la jornada no puede utilizarse para reducir los salarios o las prestaciones de los trabajadores.
El decreto establece expresamente que la reducción de la jornada laboral no implicará una disminución de sueldos, salarios o prestaciones.
Por ello, plantear la reducción de la jornada como una medida para disminuir proporcionalmente el salario de los trabajadores podría generar contingencias laborales.
La adaptación deberá realizarse respetando los derechos establecidos en la legislación laboral.
Atención al tiempo extraordinario
Otro aspecto relevante es el control de las horas extraordinarias.
La reforma establece nuevos límites para el trabajo extraordinario y contempla reglas específicas sobre su remuneración. La Ley Federal del Trabajo establece que el tiempo extraordinario no deberá exceder de 12 horas por semana, distribuidas hasta en cuatro horas diarias y un máximo de cuatro días en ese periodo, conforme al nuevo régimen.
Por ello, recurrir de manera habitual a las horas extra para compensar una organización deficiente de los turnos puede generar tanto costos adicionales como riesgos legales.
Las empresas deben contar con mecanismos adecuados para registrar y supervisar el tiempo efectivamente trabajado.
Evitar esquemas que fragmenten innecesariamente la jornada
La reorganización de horarios también debe realizarse respetando las disposiciones aplicables sobre jornada y descansos.
Fraccionar los horarios de manera que el trabajador tenga que permanecer disponible o desplazarse varias veces durante el día puede generar problemas operativos y laborales si el esquema no está correctamente diseñado.
Antes de implementar modificaciones en los horarios, resulta recomendable analizar sus implicaciones jurídicas y operativas.
¿Qué pueden hacer las empresas desde ahora?
Aunque la reducción será gradual, las empresas pueden comenzar a prepararse mediante un diagnóstico que contemple:
- La jornada actual de cada área.
- Los horarios y turnos existentes.
- Las cargas de trabajo.
- Las horas extraordinarias realizadas.
- Los contratos y reglamentos internos.
- Los sistemas de control de asistencia.
- Las necesidades de personal.
- Los procesos que pueden automatizarse.
- Los costos derivados de los cambios.
- Las modificaciones necesarias para cada etapa de la reducción.
La preparación anticipada permitirá realizar los ajustes de manera ordenada y evitar que los cambios se concentren cuando entre en vigor cada nueva reducción.
La importancia de una revisión laboral integral
La reducción gradual de la jornada laboral representa un cambio relevante en la organización del trabajo en México. Para las empresas, la adaptación requiere combinar planeación operativa y cumplimiento de las obligaciones laborales.
No se trata únicamente de reducir horas, sino de revisar cómo se organiza el trabajo, cómo se documentan las condiciones laborales y cómo se controla el tiempo efectivamente trabajado.
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Fuente: El Economista
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